Bherria: Cuaderno de aventuras y viajes

bherria asier 2No sé si os gustan las historias de aventuras y de viajes. Yo tengo debilidad por los cuadernos de viaje. Esas pequeñas libretas donde queriendo atrapar lo vivido, garabateamos lugares y sensaciones, pegamos fotografías de papel, tickets de museos, etiquetas de caldos autóctonos, secamos una flor, dibujamos perspectivas únicas con más o menos destreza, manchamos páginas con los dedos que antes tocaron los productos del lugar…

Me imaginaba como pudiera ser el cuaderno de viaje de esta edición de Bherria. Recupero ese cuaderno marrón con el sello de tinta azul que repartimos aquel primer encuentro en Hirikilabs, el 3 de Octubre, y aprovecho las hojas que aún quedan por llenar para hacer este pequeño ejercicio de sentir-pensando.

Comienzo por colocar una de las pegatinas que quedaron pequeñas y no usamos el último día. Es azul y blanca con el logotipo de BHERRIA. El nombre ya era una invitación a jugar, a mirar con cariño y respeto al pueblo, a la ciudad, al vecindario, con todas sus energías y debilidades. Y jugabamos con esa “H” sorda y juguetona que guiñaba buscando otras formas, cauces nuevos, inspiraciones… B+H en un único logotipo diseñado por Karra de Vudumedia, que ha cuidado exquisito de la forma en este proyecto, la estética, esa pauta que nos conecta.

Nunca he sabido como incluir música en los cuadernos de viaje. He dibujado un violonchelo y un sintetizador. Estamos ultimando algunos videos del ultimo encuentro y he vuelto a escuchar a Maite Arroitajauregi cantar y gritar al tiempo y describir la conversación entre los círculos y los cuadrados. Para hacer nuevo necesitamos incorporar otros lenguajes. Dibujar, cantar y bailar. Es revolucionario si no es perfomance. Nos gustaría pensar que ha habido algo de extraño en algunas de las propuestas que hemos hecho. De ese “raro” que te saca del lugar que conocías y necesitas volver a pensarte.

Me pasa a veces; mancho los papeles. No lo llevo del todo bien, pero sé que en este tipo de cuadernos se puede vivir como una “textura”. Ha sido chocolate. Tras algunas conversaciones dimos con el símbolo con el que queríamos lanzarnos al mundo después de la experiencia; pastillas para el contagio. Hay algo en estos procesos de participación y colaboración, imposible de controlar, de planificar, obligar… ¿Cómo acompañamos estos flujos? ¿En qué momentos nos hemos sentido invitados a participar? ¿En qué momento nos retiramos? ¿Qué ocurrió? ¿Cuáles fueron las claves? Podemos dar con parte de esta magia, pero otra parte esta llena de intangibles e invisibles: pasión, necesidades, relaciones personales, confianza, esperanza…

Foto de Hirikilabs, el hangout con Alicia y Miren, Wikitoki, Sarean, Etxebarri, Astra y Zawp. En este proyecto hemos visitado realidades, proyectos en marcha, concreciones de los abstractos. En los esbozos, en el mundo de las ideas, todo es posible. Una clave ha sido visitar los espacios, actividades, personas que encarnan estas aproximaciones. Cuando saltas del dibujo a las tres dimensiones todo coge la dimensión del esfuerzo, de los acuerdos, los contratos, relevos, procedimientos, la densidad de las pasiones en marcha, las puertas abiertas, sabores, olores…

Pego también un QR. Un dispositivo un tanto antiguo y superado pero que sigue siendo un descubrimiento para muchas personas. No recuerdo a qué lugar me lleva si la escaneo, pero esta imagen me ayuda a conectar con esta conversación sobre el potencial del uso de la tecnología. Este es un proyecto que ha resonado y llegado a muchas personas gracias a las redes sociales y a una estrategia de comunicación y escucha adaptada a una sociedad conectada. También esta experiencia nos la llevamos a nuestros proyectos.

bherria asier 3.pngRecorto de una revista antigua la imagen de dos luchadores mexicanos con sus máscaras cubriendo el rostro. Un guiño a un viaje colectivo. Hay mucho de este proyecto que se juega en el proceso. Ha sido un proceso de procesos o sobre procesos. Mientras diseñamos y facilitamos Bherria hemos experimentando la construcción de confianza, la delegación y autogestión, el equilibrio entre lo que damos y recibimos, a regular el conflicto, pedir ayuda, apoyarnos, correr, parar, generar ruido y limpiarlo…

Comienzo a esbozar un pequeño mapa con sus fronteras, relieves, ríos y mares. Con respeto a las banderas en Bherria hemos empezado a diferenciar la bandera de los brazos que las levantan. A darnos tiempo para pensar juntos y salir de las trincheras. Hemos querido dibujar nuestra propia declaración. Un texto/mapa que es fruto del conjunto de conversaciones entre las personas que hemos participado de esta edición. Un decálogo para seguir conversando. ¿Qué incluirías? ¿Qué matizarías? ¿Qué sumarías? ¿Cómo contribuimos todos los días desde estas claves?

Cierro de momento el cuaderno. Me gusta la forma que cogen las imágenes unas junto a las otras. Estoy seguro de seguir escribiendo ideas en los márgenes y acuarelar algunos dibujos solo bocetados. Un proyecto que juega con las palabras para construir nuevo, que baila y canta, coral, interindependiente, análogico y digital, contagiador, inspirador…

Mil gracias por la confianza y colaboración. Seguimos encontrándonos y construyendo.

Asier Gallastegi. Acompaña procesos personales: organizacionales y de equipos. Formado como Educador Social, Psicoterapeuta familiar y experto en intervenciones sistémicas. Supervisor/coach y desarrollo organizacional. Practitioner en PNL y Constelaciones Organizacionales. Especializado en el trabajo desde de la perspectiva sistémica en el mundo de la gerencia, la acción social y comunitaria, los procesos de innovación y el uso de nuevas tecnologías. Profesor en la Universidad de Deusto.

 

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