Claves para la colaboración Público-Social y la promoción de la ciudadanía activa y el voluntariado desde las administraciones públicas en una sociedad conectada

Entre los meses de octubre a diciembre de 2017, treinta personas con responsabilidad técnica y política de diferentes municipios de Euskadi han reflexionado sobre la relación público-social ante los retos sociales y el impulso y refuerzo de una ciudadanía activa.

Estas ideas, que a continuación presentamos, son las principales claves con las que hemos conectado y sobre las que nos comprometemos a seguir incidiendo en el futuro.

1. ABRIR LAS PUERTAS Y SEGUIR CONVERSANDO.

Desde la Administración Pública nos vamos acercando cada vez más a la ciudadanía a través de procesos de participación. Aprendemos y mejoramos la forma de hacerlo, pero necesitamos realizar un trabajo estructural que permita que la lógica de la participación, más allá de los procesos puntuales, se convierta en la lógica de funcionamiento de lo público. Esto supone salir de las zonas de confort, activar conversaciones, compartir poder y asumir algunos riesgos. Ya no hay vuelta atrás, es algo inevitable y, además, merece mucho la pena.

2. PROCESO, INTERACCIÓN E INCERTIDUMBRE. “EZ GERA BI. GERA GEHIAGO”.

Si los proyectos no salen como los teníamos diseñados es, entre otras cosas, porque lo que ocurre en ellos no está solo en nuestras manos. Los resultados siempre son producto del proceso y la interacción. Por eso, debemos atrevernos a abordar la incertidumbre, cuidar los intangibles y, en ocasiones, mostrar fragilidad. Es lo que abre las puertas a los verdaderos cambios, porque si solo buscamos efectos predefinidos, con impactos objetivos y cuantitativos, nos podemos estar perdiendo claves muy importantes.

3. LA BOTELLA MEDIO LLENA. TRABAJAR DESDE LAS POTENCIAS.

Somos personas programadas para ver lo que no funciona en lugar de celebrar y sacar provecho de lo que sí funciona. En vez de desgastarnos tanto enfrentándonos a los límites, poniendo atención a las dificultades del proceso, añorando lo que falta… ¿podemos fijarnos en aquello que ya está sucediendo y se parece a lo que nos gustaría que ocurriera? Es necesario un cambio de estrategia, sumar para multiplicar, trabajar desde los potenciales de las personas que nos encontramos en los proyectos y en los municipios. Reforzar el empeño y espíritu de tantas personas que trabajan de manera voluntaria para mejorar nuestra sociedad. Escuchar, conversar, mapear, prototipar, activar…

4. INNOVACIÓN VINTAGE. LO NUEVO Y LO VIEJO.

A veces, la tiranía de lo nuevo provoca que proyectos ya existentes desaparezcan con la incierta promesa de algo mejor, que no siempre llega a suceder. Esto genera pérdidas de ilusión y confianza, energías y recursos desaprovechados y desorientación de la ciudadanía. Más allá de la novedad por la novedad, necesitamos equipos políticos que, con ganas de marcar impronta y compartiendo con claridad sus objetivos, se acerquen con voluntad de contribuir a la mejora conjunta de lo que ya viene sucediendo, conectando de forma directa con los orígenes y la historia de nuestros municipios y los proyectos ya en marcha, a la vez que incorporando nuevas miradas y experiencias.

Las nuevas maneras de participación se apoyan no solo en herramientas. Son herederas de los movimientos sociales, la militancia política y las organizaciones solidarias.

5. TECNOLOGÍAS PARA MAXIMIZAR LAS POSIBILIDADES DE INTERACCIÓN SOCIAL.

Dar la espalda al potencial de las nuevas tecnologías es negar el futuro; dejarnos seducir por ellas, es abandonar nuestra capacidad crítica. Debemos empoderarnos tecnológicamente y aprender a sacar el máximo partido para favorecer la participación, el encuentro y la colaboración entre gente diversa. Buscamos combinar lo físico y lo virtual, que lo presencial y lo digital se complementen y retroalimenten. Queremos imaginar y poner en marcha proyectos que aprovechen los recursos tecnológicos disponibles, como excusa para regar las formas de intervención social ya existentes y renovar las vías de participación y voluntariado.

6. HERRAMIENTAS AJUSTADAS A NUESTRAS REALIDADES.

Hay que tener mucho cuidado con la tendencia a la generalización y la presión de adaptación tecnológica desde instituciones de escala supra-local sobre municipios y pequeñas organizaciones públicas locales, sin contemplar sus realidades y limitaciones. Una de las consecuencias de esta inercia es que las entidades se sienten, de nuevo, forzadas a ir a remolque y la adaptación se vive más como una imposición que como una ventana de oportunidad. Necesitamos partir de la escucha de necesidades e intuiciones y propiciar experiencias satisfactorias que, desde la funcionalidad, nos sitúen en positivo ante el paradigma digital

7. ESCUCHAR, GANAR CONFIANZA Y CONSTRUIR RELATO.

Los procesos en los que se trabaja la escucha y en los que las conversaciones se comparten, inciden en la generación de confianza y nos ayudan a realizar la transición de enfoques individuales a visiones colectivas. La ciudadanía ya está conversando; busca y comparte información, pide contraste e interpela de forma directa a los agentes implicados. El reto para las instituciones es generar relatos comunes y valor público, partiendo de este tipo de comunicación, más abierta, multilateral, espontánea y menos dirigida.

8. PROCEDIMIENTO AL SERVICIO: GARANTÍA Y EXPERIMENTACIÓN.

Abrir las instituciones a la ciudadanía es también abrir su código burocrático para poder conocer esta lógica de funcionamiento, comprenderla y poder situarse al respecto. Conocer las normas y procedimientos, poner en común, entender y actualizar los sistemas de protección, defensa y garantías, que se establecen desde lo público. Buscar equilibrios entre la rigidez formal y la laxitud informal, en favor del bien común. Aprender cómo lo burocrático y procedimental está siendo abordado y gestionado en otros lugares y realizar pequeños experimentos y cambios que se vivan como positivos e inspiradores.

9.TIEMPOS PARA PARTICIPAR. EL CUIDADO Y LA PEDAGOGÍA.

Sabemos que hacer las cosas bien requiere de tiempo. Sin embargo, parece que nadie tiene tiempo, ni quienes convocan los procesos, ni quienes tienen que activarlos y gestionarlos, ni quienes tienen que acudir a participar en ellos. Se hace absolutamente necesario buscar la forma de resolver esta ecuación. ¿Hacer menos cosas dedicando más tiempo y cuidado a cada una de ellas? ¿Hacer más cosas implicando en cada una de ellas a más personas con sus pequeños tiempos distribuidos de dedicación? Las dos caras de una misma moneda. En cualquier caso, necesitamos aprender a disfrutar del proceso, y de cada momento, buscando colectivamente los tiempos más adecuados para cada situación.

10.SOMOS ISLAS FORMANDO UN ARCHIPIÉLAGO.

Bherria es un lugar de encuentro entre personas con proyectos, roles, experiencias y preguntas alrededor de lo público, lo social, la participación y la ciudadanía. Un lugar para el intercambio de conocimiento y experiencias, para la renovación de ilusiones y compromisos, para contagiar el virus de la participación. Hemos habitado el cambio practicándolo y casi sin darnos cuenta nos hemos convertido en el germen de una ‘Comunidad de Práctica’, un entorno de aprendizaje compartido en el que distintas personas -a la vez que se reconocen y establecen redes de confianza- investigan y experimentan de manera práctica sobre cuestiones concretas que les interesan, interactuando e intercambiando saberes, generando inteligencia colectiva, socializando experiencias y generando transferencia.

¡Seguimos practicando y haciendo crecer esta comunidad!

 

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