Colaboración público-comunitaria: nuevos modelos de vivienda

Algunos apuntes sobre lo que hemos reflexionado y aprendido en torno a este reto social al que podemos responder desde la colaboración público-comunitaria.
¡Accede al informe completo!

Introducción

Este documento recoge reflexiones, claves de lectura y orientaciones prácticas para imaginar e impulsar nuevos modelos de vivienda desde la colaboración entre Administración Pública, ciudadanía organizada, sector social y comunidades locales.

Nuestro objetivo es visibilizar el potencial de la colaboración entre la ciudadanía y las instituciones públicas en la respuesta ante un reto social tan importante y crucial como este. Lo hacemos desde dos claves:

  • Nos estamos acercando a aquellas iniciativas que, en estos momentos, se están configurando como prácticas reales que queremos conocer, sistematizar y visibilizar. En este marco, hemos abierto conversaciones con distintas personas y también hemos visitado el proyecto Txirikorda en Usurbil.
  • Hemos generado un espacio de formación y conversación abierto a la comunidad de técnicas y técnicos, ciudadanía y profesionales con Javier Burón, director gerente de NASUVINSA, que compartió toda su experiencia acumulada en décadas de trabajo como “viviendista”.

No se trata de un análisis minucioso. Con este informe buscamos aportar un esfuerzo más a un momento crucial en la búsqueda de respuestas a esta crisis, y hacerlo desde el refuerzo de la capacidad de construir alternativas en colaboración.

A nivel práctico, en este informe encontrarás un abordaje conceptual con diferentes claves para entender los aportes desde la colaboración público-comunitaria; y, también, diferentes ejemplos y referencias que puedan resultar prácticas y/o inspiradoras.

Para continuar con el trabajo desarrollado desde Bherria sobre los atributos de la colaboración publico-comunitaria, cada elemento del informe (tanto los claves como los tips), está vinculado a los atributos específicos que mejor se adecúan. Esta vinculación se expresa, según el caso, mediante una breve explicación o a través de hashtags.

Este documento ha sido publicado en septiembre de 2026 bajo licencia CC-BY-SA 4.0 —versión actual y posteriores—, que asegura su libre distribución y permite un uso libre y creación de obras derivadas del mismo siempre que se cite la fuente y se comparta bajo la misma licencia.


Marco de trabajo

Hacia nuevos modelos de vivienda desde la colaboración público-comunitaria

La articulación de respuestas público-comunitarias ante la necesidad habitacional permite ampliar la capacidad de acción de la Administración Pública y de la ciudadanía organizada activando recursos, saberes y responsabilidades compartidas sin diluir la garantía pública sobre el bien común.

La necesidad de alojamiento asequible no puede abordarse únicamente desde la producción de nuevos recursos residenciales, sino que exige activar alianzas con la ciudadanía organizada, las cooperativas, las fundaciones, el tercer sector y las comunidades locales. Esta colaboración permite conectar suelo, financiación, marco jurídico, conocimiento técnico, capacidades sociales y vínculos comunitarios.

Abordar la necesidad habitacional desde esta perspectiva implica reconocer que la vida de las personas no se organiza según las competencias administrativas. El acceso a un espacio vital estable se cruza con la juventud, el envejecimiento, la soledad no deseada, los cuidados, la cohesión territorial, la economía local, la energía, la movilidad y la pertenencia al barrio o al municipio. Por eso, las respuestas más transformadoras no se limitan a ofrecer soluciones habitacionales, sino que construyen condiciones para una convivencia más autónoma, corresponsable y arraigada.

Para que esta colaboración sea viable, la Administración Pública necesita superar una posición centrada exclusivamente en regular, subvencionar o autorizar. Sin dejar de garantizar la legalidad, la transparencia y la protección de los bienes públicos, su papel puede orientarse también a ensamblar capacidades. Esto supone generar confianza, abrir pilotos con vocación de sistema, crear marcos estables de colaboración y reconocer el valor de las entidades sociales y comunitarias como aliadas en la producción de respuestas residenciales asequibles y permanentes.

En definitiva, esta estrategia no busca sustituir al servicio público, sino reforzarlo. La ciudadanía organizada no aparece solo como destinataria de una política residencial, sino como parte activa en el diseño, gestión y cuidado de nuevas formas de respuesta habitacional. Responder a esta necesidad, por tanto, puede convertirse también en una oportunidad para fortalecer la comunidad, la confianza democrática y la corresponsabilidad pública.


Claves para la articulación de respuestas desde la colaboración público-comunitaria

Este documento ofrece algunas claves para comprender y atender los aspectos vinculados a la articulación de respuestas público-comunitarias ante el reto del alojamiento asequible, poniendo el foco en los contenidos que pueden orientar la acción pública y comunitaria:

Conectar áreas y recursos para una respuesta habitacional integrada

Construir lo común: acción compartida para atender la necesidad

Este informe es una invitación a impulsar los nuevos modelos de vivienda como una palanca de cambio real. Activar algo nuevo no exige inventar desde cero, sino tener la audacia de ensamblar las capacidades que ya existen en nuestro territorio. Hacerlo mejor significa reconocer que la respuesta más sólida nace de la colaboración entre administración y ciudadanía compartiendo no solo recursos, sino también riesgos y responsabilidades.

Es el momento de pasar del papel a la práctica convirtiendo los proyectos piloto en la base de un sistema resiliente que proteja la función social de las soluciones habitacionales. La confianza es nuestra infraestructura; el compromiso compartido es el motor para construir una convivencia más autónoma y arraigada.

Nuestro más sincero agradecimiento a Javier Burón por aportar su experiencia y visión estratégica como “viviendista”; al proyecto Txirikorda, en Usurbil, por demostrar con su práctica que otra forma de vecindad es posible; a Rubén Méndez por aportarnos su amplio conocimiento y experiencia práctica en
la activación de iniciativas cooperativas; y a todas las personas —técnicas y técnicos, profesionales y ciudadanía— que en los espacios de Bherria han compartido el saber situado que nutre este informe.

bherria
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