De entre los entres

Bherria surge en tiempos manieristas, entre un fin de ciclo y el principio de aún no se sabe muy bien qué, entre la necesidad de cambio respecto a lo preexistente y el no tener suficientemente definidas las alternativas. Bherria surge en Euskadi, en el llamado estado del bienestar, en plena decadencia de la socialdemocracia europea, en plena crisis, llamada económica, pero sobre todo de modelo, de valores, de identidades. Bherria surge cuando aún en gran medida nos dejamos llevar por cierta autocomplacencia, pero cada vez con más frecuencia saltan alarmas evidentes de que “hay algo aquí que va mal”. Bherria surge entre los arquetipos supuestamente dicotómicos de lo público y lo privado: de lo público, institucionalizado, burocratizado, recortado; y de lo privado que ha naturalizado el capitalismo como aparente única posibilidad. Bherria surge en medio de un marasmo de retos y oportunidades, de tentativas, de iniciativas, de itinerarios, de prototipos, de hackeos; a medio camino entre lo instituido y lo instituyente, entre lo consolidado y lo emergente, entre lo que hasta ahora ha sido y lo que aún está por ser. Bherria surge para pasar del O al Y, desde lo co- y lo trans. Bherria surge de entre los entres.

Un punto de encuentro desde el que afrontar el cambio colectivamente

Bherria es un punto de encuentro para entretejer situaciones, posturas, posibilidades, entres. Quiere ser un puente, una membrana, un conversatorio, una plaza, casi mejor, una plaza en construcción, un solar aun pendiente de urbanizar, un campo de juego a medio camino entre distintos barrios. Podemos quedar allí para tirarnos piedras y ver quién se adueña del terreno o para aprender juntas a construir colectivamente, de forma corresponsable, la sociedad en la que nos gustaría vivir. Una sociedad que va a tener que redefinir sus QUÉs transformando sus CÓMOs. Una sociedad en transición que, si logra superar la lógica individualista, competitiva, neoliberal a la que está sometida, va a tener que redefinir sus formas de vivir y producir en comunidad, poniendo en el centro a las personas, sus deseos y capacidades, desde la atención al proceso, los afectos y los cuidados. Una sociedad que va a tener que cuidar mucho más su entorno y los recursos, desde una perspectiva procomunal y permacultural. Una sociedad que tiene que asumir, bien por deseo, bien por necesidad, que tiene que cambiar y tiene que hacerlo desde ya.

Una sociedad en transición

Y los cambios necesarios, los cambios que perseguimos, son cambios complejos, que suponen pequeñas-grandes transformaciones. No se trata de maquillaje, ni de una versión remozada de lo que ya hay. Se trata de cambiar el paradigma (si, esa palabreja tan recurrente, que viene a significar algo así como modelo, sistema, conjunto de condiciones…), de salirse del espacio de confort, de afrontar cambios culturales y de subjetividad, de hacer las cosas de otra manera. Y esas transformaciones pueden darse de forma radical (por una crisis, una revolución, un cambio drástico en las condiciones de vida) o de forma procesual, evolucionando desde lo que somos a lo que nos gustaría ser, modificando de forma paulatina nuestras estructuras sociales, nuestros modelos productivos, nuestras costumbres y rutinas. Los modelos en transición plantean eso, cambiar desde lo cercano, desde el barrio, desde la comunidad, desde el paso a paso. Innovar, pero también recuperar, remezclar saberes del pasado, con tecnologías y prototipos del presente, para proyectarnos hacia un futuro posible y deseable. Y eso pretende ser Bherria, un virus mutante que nos inocule la convicción suficiente para transicionar juntas hacia ese futuro.

Un futuro desde lo público hacia lo común

En Bherria nos planteamos esta transición teniendo como base lo público, como algo que no solo no podemos permitirnos perder, sino que debemos fortalecer. Un ámbito, el de lo público, imprudentemente minusvalorado, amenazado, que recibe ataques desde muchos flancos. Lo público entendido como un importante patrimonio infraestructural, pero no como algo anquilosado, sino como un organismo vivo, que se adapta a nuevas circunstancias. Lo público entendido como una serie de servicios, de dispositivos de mediación y facilitación, que aseguran el acceso para todas y la igualdad desde la diversidad. Lo público entendido como una forma de gestionar los recursos disponibles de manera más efectiva y eficiente, pero también más afectiva. Lo público entendido como un sistema que se reinventa; que se sabe parte de un ecosistema en red, basado en la colaboración, la subsidiaridad, la autonomía y la interdependencia; un ecosistema que mediante modelos abiertos de gobernanza, se proyecta hacia una nueva institucionalidad de lo común.

Una nueva institucionalidad que debemos definir colectivamente, desde un marco de relaciones de confianza, reconocimiento y reciprocidad; entre agentes diversos; desde la polinización cruzada, el intercambio, la hibridación y la generación de nuevos roles y campos de actuación. Una nueva institucionalidad que se construye en gran medida desde fuera, gracias a la sociedad civil, que con sus iniciativas ayuda a mover los límites de la administración; pero también desde dentro, desde el compromiso transformador de las servidoras públicas, que son las que mejor conocen el funcionamiento del sistema. Y son estas servidoras públicas, técnicas y políticas municipales, a quién se dirige prioritariamente esta primera edición de Bherria, para junto a ellas descubrir nuevos horizontes, compartir experiencias y abrir juego.

Tres temas para ir entrando en canción con Bherria:

> La gent, Maria Arnal i Marcel Bagés.

> Busco en la basura, Eskorbuto.

> Disfraz de tigre, Hidrogenesse.

Ricardo Antón. Entre el “Preferiría no hacerlo” y el ¡No puedo parar! Licenciado en Bellas Artes y Máster de Marketing por la UPV-EHU; tallerista en Arteleku, maestro ignorante y des-artista. Así como uno de los habitantes de ColaBoraBora. Una de mis características es que veo muy mal, pero (quizá por eso) algunas de mis principales capacidades tienen que ver con aportar mirada crítica, visión sintética y enfoque sistémico.

 

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