En contraposición a la cesión nominal a entidades, la recuperación del Faro de Oza, en A Coruña, supuso la apertura de un espacio para toda la ciudadanía. Es un caso de institucionalidad flexible y sin trámites complicados: entrega de llaves, una organización a través de un calendario compartido, acceso gratuito a Internet y, lo más importante, un ejercicio de corresponsabilidad y confianza tanto por parte de la Administración Pública como por parte de la ciudadanía. Este ejercicio de colaboración y apertura abre la experiencia a otros modelos de gestión y uso de equipamientos públicos.