Probablemente, en procesos de largo recorrido, tengamos la necesidad de volver a conectar con el propósito. Para hacerlo proponemos un ejercicio: dibujar una línea de tiempo con toda la información sobre el histórico del proceso para, a continuación, preguntarnos qué podemos aprender para el futuro. ¿Qué echamos de menos? ¿Qué se repite? ¿Vemos ciclos o fases? ¿Qué sabemos hacer bien? Necesitamos abrir conversaciones donde salir de posiciones parciales e interrogarnos por el potencial del proyecto. En esta tarea nos ayuda preguntarnos: ¿Qué diría este proyecto de su propósito si pudiera hablar?