Tribuna Pública es un ejemplo que ilustra cómo la cultura puede fomentar la participación y la institucionalidad. Durante 7 meses, se colocó una estructura en el espacio público de A Coruña, que articuló una serie de dispositivos relacionales y de debate sobre el futuro de los terrenos portuarios de la ciudad. En este ejercicio de colaboración en el contexto urbano, los protocolos habituales de control e instrumentalización fueron reemplazados por una gobernanza compartida y por un espíritu crítico independiente que involucró tanto a quien participó en las actividades como a la ciudadanía en su conjunto.