Ciudadanía conectada, aquí y ahora

Lanzamos nuestra exploración de la sociedad conectada desde algunos cuestionamientos. En un tiempo de tecnología invasiva y que se ofrece como solución de cualquier cosa; es urgente hacernos las preguntas adecuadas antes de que esas tecnologías imaginen soluciones para los problemas que no tocaban. ¿Hasta dónde somos dueños y tenemos capacidad para actuar en el magma digital? ¿Cómo hacer visibles estas tecnologías que se muestran intangibles pero que tienen un reflejo físico, material y de poder real? ¿Dónde queda el potencial distribuido y auto-organizativo de las tecnologías digitales? ¿Cómo puede la ciudad inteligente ofrecernos algo más que eficiencia para liberar las capacidades colectivas? ¿Cómo hacer de la tecnología una herramienta al servicio de personas y comunidades?

Desde estas claves hemos querido mirar nuestras organizaciones, instituciones, proyectos y relaciones. Aquí, para pensar la sociabilidad digital pisando con los pies proyectos de dinamización económica, de generación de nuevos espacios públicos, de actualización de las herramientas de comunicación de temas como la soledad o las migraciones, de reconexión sentimental con nuestros barrios o de acercamiento a las inquietudes de las personas más jóvenes de nuestros municipios. Ahora, para conjugar la tecnología en presente, con las capacidades que pone ya en nuestras manos sin esperar a nuevos ciclos tecnológicos o a infraestructuras de mayor dimensión. En la conjunción del aquí/ahora nos encontramos con tecnologías que facilitan la auto-organización, el alcance de nuestros proyectos o la renovación de las formas de comunicación para llegar y movilizar proyectos con nuevos públicos y con personas concretas que aparecen desde una visión de la sociedad conectada como fenómeno que, principalmente, refleja un cambio cultural.

Se trata de un presente que hemos dibujado con algunas pinceladas de lo que nos pre-ocupa:

  • Una tendencia a la generalización de tecnologías y una presión de instituciones de escala supra-local que imponen una adaptación tecnológica que no se ajusta a las limitaciones de los municipios y organizaciones públicas locales pequeñas y que sienten que, de nuevo, les obligan a ir a remolque. Buscamos herramientas adecuadas, ajustadas y dimensionadas a nuestra realidad, humildes con las capacidades técnicas y organizativas.
  • Una tensión evidente entre el potencial de lo digital como herramienta de control frente a su potencial como instrumento de conexión social, una tensión que tiene su trampa burocrática: la flexibilidad de las tecnologías para la colaboración (abierta, en común,…) frente a las rigideces de las especificaciones y limitaciones para su uso en el trabajo cotidiano. Buscamos construir una ciudadanía capaz de conectarse con lo local y trabajar en abierto, pero necesitamos también modelos más ágiles de instrumentar estas nuevas relaciones.
  • Un riesgo de privatización de nuestros servicios públicos, no sólo en cuanto a la propiedad de las infraestructuras digitales sobre las que se soportan nuestros sistemas, sino también de la concepción social de estos servicios, que pueden transformarnos de ciudadanos/as en usuarios/as. Buscamos el valor público de las proyectos, sea cual sea su grado de sofisticación tecnológica.

Digital Social Innovation. Recurso en Lecturas complementarias en el Agora 2

En estas reflexiones hay mucho de promover lógicas no tecnificadas en la sociedad digital. Mejor dicho, de construir desde el valor de las conexiones ya existentes en forma de relaciones, formas de hacer y dinámicas que ya existen en nuestros municipios. Sobre la base del ágora anterior (Autogestión y procomún) el camino ha estado muy vinculado a conceptos como colaboración y los nuevos modelos de producir en comunidad, así que esto nos ha llevado a pensar en las potencialidades de crear nuevas redes de participación, nuevos formatos. “¡Liberemos a la bestia!”, nos sorprendía alguien en la sesión en Wikitoki. Parece una boutade, pero es quizá la mejor expresión de lo que percibimos: hay riesgos y nada es sencillo, pero la esfera digital nos puede facilitar muchas cosas que hasta ahora no podíamos. Ahí el ágora posterior (Comunicación digital para el encuentro con la ciudadanía) nos sirve como asidero para sentirnos más seguros/as ante esos riesgos: pensar el aquí y el ahora es pensar desde lo que podemos hacer, con herramientas concretas que nos facilitar participar de la sociedad conectada.

A manifesto for smart citizens. Recurso en Lecturas complementarias en el ágora 2

Esto lo vemos con claridad allí donde hemos encontrado nuestras expectativas en común en este ágora y el enganche con los otros módulos de Bherria: la participación ciudadana. En el mundo de la volatilidad de la opinión digital y el activismo de click, necesitamos ajustar las formas de participación digital para que sean movilizaciones colectivas y procesos de aprendizaje y colaboración estables para evitar el modelo de la participación individual. Este es el punto de conexión que más fuerte se percibe: buscamos imaginar y poner en marcha proyectos que aprovechen los recursos tecnológicos disponibles como excusas para regar las formas de intervención social ya existentes y para renovar las formas de participación.

Manu Fernández. Doctor por la UPV/EHU (2015) con la tesis “La smart city como imaginario socio-tecnológico”. Autor del libro “Descifrar las smart cities. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de smart cities?” (2016). Investigador y consultor de políticas urbanas. Trabaja como profesional independiente desde su agencia Human Scale City. Autor del blog Ciudades a Escala Humana. Licenciado en Derecho Económico y Master en Gestión Medioambiental.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *