Cuidar la trama comunitaria es clave para la colaboración público-social

En este texto queremos compartir algunas de las reflexiones que tejimos en la sesión de Komunitatea, la comunidad de aprendizaje de Bherria, que celebramos en el mes de octubre. En ese momento estábamos organizando el encuentro para aprender sobre “La colaboración público-social en situaciones de emergencia”, a través de distintos proyectos, y pensamos que era buen momento para conversar sobre la trama comunitaria como clave para la colaboración público-social, algo que emergía con fuerza en la investigación de dichos proyectos.

Pedimos a Eider Txarterina, técnica de cultura y juventud del Ayuntamiento de Etxebarri, que compartiera en el grupo algunas ideas para ir tejiendo una conversación sobre cómo cuidar la salud de la trama comunitaria. Y esto es lo que nos contó:

  • Visión política y técnica.
    En Etxebarri el grupo político que gestiona el Ayuntamiento tiene como origen un movimiento social y vecinal. En este caso, se vive como una oportunidad por la apertura y el foco activo en la colaboración y la promoción del asociacionismo y la participación.
  • Generar medidas estructurales de fomento del tejido asociativo.
    Como anécdota, compartía que en estos momentos la figura del interventor es la que introduce criterios de valoración, más allá de lo económico, cuando el objeto del contrato lo requiere; un ejemplo son las licitaciones sobre proyectos de atención a la ciudadanía, ya que el consistorio apuesta por la calidad del servicio como clave.
  • Generar medidas económicas de promoción.
    En Etxebarri existen dos cauces de subvención: una general; y, otra, que llaman de “Actos y Eventos”. Se trata de una subvención que puede ser nominativa y no está cerrada a CIFs colectivos; por tanto, una asociación o persona física puede recibir este apoyo económico y esto es una oportunidad para apoyar proyectos no vinculados a iniciativas no organizadas con anterioridad. Eider ponía algunos ejemplos, uno de ellos es sufragar el gasto de un coro para participar en un encuentro en Praga.Esta línea de trabajo busca reforzar la relación y la sensación de apoyo que percibe la ciudadanía; y puede llevarse a cabo porque se conoce el tejido asociativo, sus realidades y sus necesidades. Y lo que pretenden en Etxebarri es compartir esa visión y convertirla en parte de la cultura organizacional.Esta propuesta generó mucho interés en las personas que conforman la comunidad de aprendizaje. Inevitablemente surgía la consiguiente reflexión: “Si esto está jurídicamente resuelto para un municipio, debería estar resuelto para otros”. Lo que ocurre es que, en ocasiones, el interventor o la interventora interpreta la normativa de manera muy diferente.
  • Conocer, conocer y conocer.
    Decía Eider que “desde la responsabilidad pública, las personas con responsabilidad técnica necesitamos tomar muchos cafés, comer tortillas, saber de nacimientos, ir a funerales, saber de jubilaciones, enfermedades y circunstancias vitales de las personas con las que colaboramos. El equipo técnico  necesita conocer en profundidad y con sinceridad/proximidad la realidad de las asociaciones y sus necesidades. Buscamos crear relaciones de confianza y para construir estos vínculos necesitamos blindar, en lo posible, los puestos y las personas porque la rotación de las personas técnicas de referencia rompe los vínculos. En este ayuntamiento tenemos permiso para ‘perder’ el tiempo conociendo al tejido ciudadano. Y después de escuchar, facilitar, facilitar y facilitar la realización de iniciativas”.
  • Competencias y perfiles de la personas que se relacionan con la ciudadanía.
    Las habilidades sociales son esenciales; y estas, además de ser innatas, o no, pueden y deben ser entrenadas. El ámbito del voluntariado, por ejemplo, es un muy buen lugar para desarrollar este tipo de habilidades y creemos que deberían de ser reconocidas y certificadas.

Y en este momento conectamos y recordamos la presentación del proyecto CVOL en la Residencia Bherria.

A partir de estas ideas clave (mila esker, Eider) abrimos la conversación; fueron varios los temas con los que conectamos y que compartimos a modo de notas:

  • Tejer redes hacia el interior de nuestras organizaciones. ¿Cómo acompañar a otros y otras compañeras para romper las relaciones más paternalistas? ¿Cómo conectamos con nuestras pasiones y con las de las personas con las que colaboramos y las defendemos de procedimientos que nos pueden “apagar”?
    También necesitamos trabajar la relación con la parte política y el resto de compañeros y compañeras; necesitamos tomar café con el o la concejala y con los y las compañeras de departamento. ¿Cómo comunico a la parte política los que estoy haciendo? ¿Cómo influenciamos? Hablábamos de la encomienda de evitar los conflictos y aportar seguridad. Necesitamos trabajar más la figura de influencers internos en la Administración Pública.
  • Rol de las personas con responsabilidad técnica en la comunidad. Nuestro rol en las comunidades debería de ser, fundamentalmente, de escucha, sin tomar el liderazgo de la conversación y convertirnos en facilitadores y facilitadoras de iniciativas internas y externas.La ciudadanía nos percibe como conseguidores. ¿Cómo lograr que nos vean de otra manera? A veces, más que conseguidores somos intérpretes/mediadoras. Traducimos a las asociaciones lo que el marco permite; y al marco político lo que las asociaciones buscan (siempre en el ensayo y error). Aterrizamos en terreno. En estas fronteras “saber varios idiomas” nos viene muy bien.
  • Transversalidad y trabajo entre áreas. La mirada a la transversalidad es algo necesario, sobre todo, para áreas transversales por definición. La sensación es que es una gran asignatura pendiente que requiere un cambio de modelo en la institución. No se trata solo de crear mesas de intercambio de líneas y acciones. sino de crear otro modelo de atención transversal, en el que se fomente el conocimiento recíproco sin exigencia.Una idea pudiera ser promocionar algunas áreas como consultoras-especialistas internas de algunos contenidos, con personas de referencia para la consulta.
  • La perspectiva de la ciudadanía. A veces, la ciudadanía intenta convencer o “vender” una idea; en ese momento es determinante con quién te encuentres para conectar. También encontramos barrios y pueblos con fama de trama asociativa fuerte y vemos que no es tan real. Son realidades cambiantes que hay que actualizar. Nos dejamos llevar por la fama (para bien y para mal) y debemos actualizar la información.
  • Colaboración intermunicipal. Resulta interesante la colaboración intermunicipal. Comarcas que se organizan para impulsar proyectos. De pronto, perdemos el apoyo de una administración en un proyecto, pero conseguimos organizarnos entre 10 ayuntamientos para implementarlo.

Por último, en esta sesión, también reflexionamos sobre el propio espacio de KOMUNITATEA y compartimos algunas ideas importantes que resumimos en dos:

  • Estamos pensando en realizar un encuentro presencial a finales de enero. Hay consenso en que puede ser un muy buen paso para seguir reforzando esta comunidad de aprendizaje.
  • “Las reflexiones que hacemos sobre cómo avanzar como comunidad son las mismas que tenemos en los proyectos”. Komunitatea es un laboratorio en tiempo real donde experimentamos cómo activar una comunidad y cómo fomentar el encuentro y participación con las ciudadanas.

Y hasta aquí las reflexiones de nuestro último encuentro. Nos volveremos a ver el 25 de noviembre, entre las 09.30 y las 12.00 horas, en la cuarta sesión de Bherria Komunitatea para seguir avanzando con aprendizajes entre pares y poniendo el foco en proyectos concretos. ¡Hasta pronto!

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