Vamos a avanzar

Dos grados en la ciudad, un amanecer frío en Gasteiz. Afortunadamente, nos reciben con calor en la Casa de Asociaciones Rogelia de Álvaro, un equipamiento público puesto a disposición de las entidades de carácter social, cultural o educativo y sin ánimo de lucro, que desarrollan programas y actividades de interés general para el municipio.

Este segundo laboratorio de BherriLab se presenta intenso: 30 personas de perfiles diferentes de la administración pública, ciudadanía y personas expertas se ponen al servicio de la construcción de un reto compartido: avanzar en la gestión comunitaria de los equipamientos públicos en Euskadi.

A medida que llegan los invitados e invitadas más madrugadoras, agradecen un café para entonar cuerpo y mente. Damos comienzo al encuentro con una sesión plenaria de bienvenida donde se plantea una interesante y exigente dinámica. Cada participante, en post-its de diferentes colores, escribe cuáles son sus expectativas con respecto a la sesión laboratorio y cuáles sus propios boicots con respecto a lo que va a ocurrir durante la jornada. Es una reflexión personal que depositamos en una urna.

Para continuar la sesión, el grupo se subdivide en los cuatro ámbitos que vertebran esta primera edición del laboratorio ciudadano de Bherria: colaboración público-social, marco jurídico-administrativo, criterios de cesión y adjudicación e indicadores de evaluación del impacto de la gestión comunitaria. Contamos con un buen punto de partida que son las -¡178 preguntas!- que se plantearon en el encuentro inicial de BherriLab, en Plateruena de Durango.

En el grupo que trata el marco jurídico-legal escuchamos en varias ocasiones: “Vamos a avanzar”, algo que nos resulta especialmente significativo. Así van surgiendo tensiones, expectativas, experiencias e inquietudes que generan un caldo de cultivo para continuar el debate, no solo en las mesas de trabajo, sino también durante la pausa del café y en el almuerzo.

El tiempo pasa rápido. Son las tres de la tarde y llega la hora de poner en común lo trabajado durante toda la jornada. Las 30 personas participantes en este laboratorio vuelven a reunirse en una misma sala para escuchar las conclusiones a las que ha llegado cada grupo.

El conflicto es un elemento recurrente a la colaboración público-social. De hecho, se reafirma la idea de partir del desencuentro y de la diversidad de opiniones y experiencias como fuente de transformación que permita avanzar en el diseño de nuevos escenarios. De nuevo, aludimos al leitmotiv de este BherriLab: “Vamos a avanzar”. El -complejo- cometido de este grupo de trabajo reside en establecer las bases de colaboración que contribuyan a resolver -parte de- este conflicto.

Entre otras conclusiones, se acuerda algo tan sencillo como primordial: para llegar al entendimiento es necesario dejar controles y tutorías al margen. Además, no se trata de poner el foco en ‘quién’ define ese marco público-social sino de pensar el ‘para qué’: la gestión comunitaria.

En cuanto al marco jurídico, el punto de partida es la propia complejidad de la realidad social en materia de gestión comunitaria. Dos realidades: la social y la jurídico-administrativa. ¿Cómo acercar ambas desde el prisma de un marco jurídico-legal habilitador? Aclaramos conceptos básicos y muy importantes.

Existen dos tipos de bienes: patrimoniales o de dominio público. En cuanto a los segundos, el tipo de cesión se rige en función de su carácter privativo (o no). Es decir, si la cesión de un espacio público a una asociación o varias es de carácter privativo, el régimen será el de concesión. Por el contrario, si se trata de un uso especial, puntual pero no privativo -por ejemplo, la cesión de una sala de un centro cívico a una asociación una vez por semana-, el régimen sería el de autorización. Además, a la hora de conceder un espacio para utilidad pública, es necesario diferenciar dos modelos principales: el de concurrencia, cuya finalidad es garantizar el acceso de toda la ciudadanía e igualdad de trato; y la excepcionalidad de adjudicación directa para entidades de utilidad pública o que realizan una actividad de interés general.

¿Cesión o co-gestión de los recursos públicos? También abordamos este complejo dilema en el grupo de criterios de cesión y adjudicación. Entendemos la facilitación como un conjunto de personas y recursos que comprenden formación, grupos de trabajo, etcétera; y que responde a la necesidad de crear un vínculo. Se crea un nuevo debate -o fuente de discusión-, acerca de los criterios de arraigo con el territorio y su conveniencia en valorar el mismo en términos de impacto.

El mapa conceptual de este grupo es muy alentador: transparencia, lenguaje sencillo, apertura y democratización… Se trata de garantizar la concurrencia con el respeto de aspectos fundamentales como la igualdad, la diversidad, la ausencia de ánimo de lucro, etcétera. A partir de ahí, la prioridad es construir. Abrir, cerrar, volver a abrir, adaptar… De nuevo, avanzar.

La disparidad de opiniones también conforma uno de los puntos de partida en el grupo de indicadores de evaluación del impacto de la gestión comunitaria. Desde los proyectos ciudadanos, la evaluación se vive como una rendición de cuentas y, en pocos casos, como un apoyo para la mejora de los procesos. Por otro lado, desde la administración pública, se entiende como un requisito a cumplir que permite extraer conclusiones sobre los proyectos.

Con el objetivo de acercar ambos puntos de vista, a priori antagonistas, se realiza un ejercicio de intercambio de roles, lo que genera una empatía imprescindible a la hora de entender las necesidades y particularidades de cada agente implicado en la gestión comunitaria. Los indicadores son diferentes para la administración y la ciudadanía, pero es preciso superar esa tensión técnico-política y todas las contradicciones en aras de cumplir el objetivo de la evaluación: mejorar la gestión. Entre otras ideas y soluciones, se plantea la creación de un formulario que se adecúe a las particularidades de ambos agentes.

Terminamos este segundo e intenso laboratorio acusando el cansancio de tantas horas de trabajo y, al mismo tiempo, con mucha satisfacción. Tenemos la cabeza llena de ideas, conceptos y experiencias que ahora toca ordenar de cara a la tercera sesión de BherriLab del próximo 28 de enero. ¡Os esperamos!

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