En esta investigación analizamos la vertiente social de la colaboración en torno a cinco escenarios: economía social y solidaria, tejidos vecinales, tercer sector, activismo digital y comunidad maker. El análisis parte del convencimiento de que las tramas comunitarias son clave para establecer nuevos marcos de colaboración entre la actividad institucional local y las iniciativas sociales ciudadanas.

Esta investigación ha sido realizada por Laia Forné (socióloga experta en democracia y bienes comunes) y Mauro Castro (investigador y consultor en participación ciudadana y políticas urbanas). Ambos pertenecen a La Hidra, una cooperativa catalana que destina su trabajo a la transformación urbana para garantizar el derecho a la ciudad.


Punto de partida

La Covid-19 ha demostrado la importancia de las tramas comunitarias

Los estudios sobre la ecología política de los desastres naturales han corroborado que frente a un mismo desastre, los impactos son más perjudiciales para las poblaciones sometidas a una mayor precariedad y que aquellas sociedades con mayor músculo comunitario son más resistentes y más capaces de recuperarse.
La emergencia provocada por la pandemia del coronavirus no hace más que confirmar estas dos ideas:

  • Se han agravado las condiciones para el sostenimiento de la vida llevando a la sociedad al límite y acentuando las vulnerabilidades y desigualdades existentes.
  • Han proliferado las iniciativas de solidaridad poniendo de manifiesto la importancia de las tramas comunitarias como verdadero pilar para el sostenimiento de la vida. Algunas fueron de carácter individual y espontáneo o resultado de una unión temporal de personas para dar respuesta al  confinamiento. Entre estas experiencias también encontramos respuestas colectivas que pudieran cristalizar en nuevas formas de acción colectiva.

La pandemia como un contexto de oportunidad

La emergencia de la solidaridad ciudadana abre una ventana de oportunidad que hay que aprovecharla para establecer nuevos marcos de colaboración, entre la actividad institucional local y las iniciativas sociales ciudadanas, que cambien la forma de ejercicio público del poder de carácter vertical y centralizado para enfocarse hacia un modelo de colaboración que permita reconocer y considerar las capacidades, conocimientos y estructuras comunitarias existentes.


Hipótesis

La hipótesis de partida es que el tejido socio-comunitario puede ser un elemento clave para construir nuevos horizontes pasada la crisis; y que esa solidaridad, y las tramas comunitarias, no surgen en el vacío sino que se apoyan en un legado cultural previo, en infraestructuras sociales que las sostienen y en relaciones sociales perseverantes en el tiempo.

A partir de estas premisas, nos acercamos a analizar la vertiente social de la colaboración público-social a partir de cinco experiencias que representan diferentes expresiones del campo de lo social.

¿Qué sucede con las tramas comunitarias en sus vínculos con las instancias públicas? ¿Qué diferencias encontramos en los marcos de colaboración entre los diferentes actores de lo social? ¿Son los marcos de colaboración adecuados para fomentar esa infraestructura social y esas tramas comunitarias? ¿Cómo se mantiene la solidaridad más allá de la Covid-19?


Proyectos investigados

Proyecto Alimenta

Barcelona

Iniciativa de innovación social y resiliencia cívica que se impulsa desde el LAAAB del Gobierno de Aragón y conforma en pocas horas una red de colaboración público-privada que se anticipa a la ola de solidaridad que se prevé surgirá con la declaración del Estado de Alarma y la canaliza a través de distintas acciones en línea.

Decidim.Barcelona

Barcelona

Es la plataforma digital de participación del Ayuntamiento de Barcelona. Está desarrollada en código libre y cuenta con una gobernanza público-comunitaria que aglutina instituciones, agentes sociales, profesionales y ciudadanía. Actualmente, ha superado los 100.000 usuarios y usuarias.

Coronavirus Makers

España

Iniciativa ciudadana que surge para impulsar la cooperación tecnológica para la fabricación de materiales de protección contra el coronavirus para centros hospitalarios, residencias y servicios sociales. La respuesta superó todas las expectativas y llegó a los 17.000 usuarios/as en todo el Estado español.

Red de Mujeres Cosedoras

Barcelona

Red que aglutina a grupos informales de costura de mujeres (principalmente migrantes) que compartían un mismo objetivo: la voluntad de ocuparse a través de la costura. Es una iniciativa comunitaria de apoyo mutuo, autoempleo y activismo, que quiere convertirse en actividad económica bajo el paraguas de la Economía Social y Solidaria. La Red de Mujeres Cosedoras ha desarrollado una gran tarea solidaria cosiendo mascarillas para personas y profesionales públicos que no podían acceder a ellas..

Red de Casales Comunitarios

Barcelona

RPolítica pública que busca fortalecer las redes de solidaridad, dotándolas de recursos y apoyo técnico a través de los equipamientos de proximidad de la ciudad.


Aprendizajes y vídeo

Extraemos cinco aprendizajes principales para orientar la colaboración público-social, más allá de la emergencia.

  1. Una de las primeras conclusiones es que la colaboración público-social se da mejor o, más fácilmente, con proyectos u organizaciones de largo recorrido, consolidados y que disponen de una entidad jurídica propia. Así, este tipo de proyectos son más capaces de relacionarse con la administración y aprovechar los recursos comunes para el impulso de sus iniciativas.

    Es el caso del Tercer Sector o la Economía Social y Solidaria. Las redes de apoyo Mutuo muestran, sin embargo, que en aquellos barrios dónde las iniciativas han sido emergentes, y sin contacto previo con la administración, han optado mayoritariamente por utilizar recursos propios o privados para el desarrollo de su actividad, a diferencia de aquellas que disponían de una infraestructura social consolidada. En este sentido, la existencia previa de tramas comunitarias sólidas facilita la colaboración público-comunitaria, al tiempo que la consolida.

  2. Los momentos de emergencia han demostrado que también pueden convertirse en laboratorios para la Administración Pública, ya que abren espacios de prueba-error en los que la administración se permite experimentar y adaptarse a los cambios imprevistos, mientras necesita de mayor agilidad e innovación en la búsqueda de nuevas soluciones.

    Lo hemos visto en el caso de Alimenta, que ha permitido innovar en la creación de un nuevo servicio de alimentación social, o en el caso de Coronavirus Makers, con la adaptación de la gestión interna de los servicios de la administración local a partir de declarar a los Ateneos como “servicio esencial”. Eso le permitió cambiar los contratos externos para una reorganización del servicio y reestructurar los recursos humanos para adaptarse a la necesidad de forma ágil, poniéndolos a trabajar para la producción de material en tecnología 3D y en coordinación con otras redes y proyectos.

  3. Estos espacios de prueba-error son también espacios de aprendizaje que permiten a las instituciones probar nuevas fórmulas de gestión y gobernanza, difíciles de imaginar en la dinámica ordinaria de la gestión administrativa. Este cambio de estilo en el ejercicio del poder por parte de la administración local, ha consistido en mayor respeto y reconocimiento de las tramas comunitarias, y en una estructura de gobernanza de mayor horizontalidad y en red.

    Se constata que cuando la administración adopta un papel de respeto y reconocimiento, situándose como facilitadora y transmisora de recursos e infraestructuras públicas, dejando el liderazgo a la ciudadanía, los proyectos se consolidan, escalan y potencian las tramas comunitarias. Lo hemos visto en el caso de Coronavirus Makers, en el que la administración se ha abstenido de politizarlo para sus propios fines, respetando el liderazgo ciudadano, la coordinación en red y el código abierto como forma de producción.

  4. Otro elemento que ha sido esencial en esta nueva gobernanza público-social, es el liderazgo híbrido del equipo impulsor del proyecto. En el caso Alimenta, la figura polivalente de la dirección, que ha combinado el conocimiento sobre el funcionamiento de la administración y del Tercer Sector asumiendo roles de negociación y mediación, ha sido clave para el acercamiento y entendimiento. También en el ejemplo de la Red Mujeres Cosedoras, en el que surge de una UTE entre técnicas comunitarias del ámbito de la Economía Social y grupos de mujeres, que permite la búsqueda de recursos para el sostenimiento del proyecto, así como para el desarrollo de parte del trabajo comunitario, la gobernanza, los cuidados y la emprendeduría.

  5. Pero más allá de la pandemia, vemos que hay marcos que facilitan la consolidación y permanencia de la colaboración público-social, y otros que la dificultan. Uno de los principales problemas para el desarrollo de un marco de gestión público-comunitario es que la administración local se ve supeditada a la Ley de Contratación Pública que, en última instancia, depende de directivas europeas donde se reconoce el libre mercado y la competencia “libre” para la adjudicación de los bienes y servicios públicos.

    El caso de Alimenta es un ejemplo de ello. La sostenibilidad del proyecto está en riesgo porque el Ayuntamiento no puede garantizar el traspaso de recursos a este tipo de entidades locales. La Ley de Contratación Pública no prevé el reconocimiento del trabajo que realizan estos proyectos y obliga siempre a establecer una concurrencia pública que no siempre encaja cuando ya existe un actor local que está desarrollando un servicio y que, debido a su singularidad en cuanto a conocimiento del territorio y trabajo comunitario, hace que sea difícil de sustituir por una empresa o entidad diferente.Vemos así que la institución sabe relacionarse con el ámbito del Tercer Sector y, especialmente, con entidades de gran tamaño, a partir de convenios, pero tiene dificultades para establecer marcos de colaboración con pequeños proyectos comunitarios.Para el sostenimiento y consolidación de la colaboración público-comunitaria, la ley debería contemplar otras herramientas de contratación, más allá de la concurrencia pública, que incorporen mecanismos de transparencia y evaluación para medir el impacto social y comunitario de los proyectos, y que reconozcan nuevos marcos jurídicos para hacer posible otras formas de gobernanza público-comunitaria.

    En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona desarrolla buenas prácticas como es el caso de la política de Patrimonio Ciudadano, o la implementación de la compra socialmente responsable (Guía para la contratación pública social. 2017). Así, el consistorio barcelonés ha apostado por una industria textil sostenible y responsable, con discriminaciones positivas en la compra, por ejemplo, de mascarillas y material de protección, con el objetivo de apoyar experiencias de emprendizaje comunitario como la Red de Mujeres Cosedoras. Hemos visto también cómo se han utilizado los presupuestos públicos para apoyar experiencias como Coronavirus Makers, tomando en consideración los impactos y beneficios indirectos y a largo plazo.

En definitiva, la Covid19 ha demostrado la importancia de las tramas comunitarias en situaciones de emergencia y que aquellas sociedades con mayor músculo comunitario son más resistentes a los riesgos, tienen mayor grado de innovación en la búsqueda de soluciones, y son más capaces de recuperarse tras el impacto. Y también hemos visto que estas tramas más consolidadas se apoyan en un legado social y cultural previo, y en infraestructuras sociales que las sostienen.

Si las tramas comunitarias son esenciales en situaciones de emergencia, la apuesta de la administración debe ir encaminada a la generación e impulso de infraestructuras sociales, entendidas como equipamientos comunitarios y espacios públicos de generación de vínculos y puentes de acceso a recursos. Es decir, espacios en los que la comunidad y el tejido social y vecinal se reproducen, al tiempo que comparten un espacio de gobernanza con la administración. Una gobernanza basada en la horizontalidad, la autonomía, el respeto y la corresponsabilidad.

La Covid-19 nos ha señalado algunos aprendizajes y retos para la Administración Pública: la apuesta por el fomento de centros científicos de proximidad (a semejanza de los Ateneos de Fabricación) como espacios abiertos y conectados con las necesidades y los intereses de las tramas comunitarias locales; la creación y consolidación de infraestructuras sociales digitales como espacios públicos híbridos donde se forman conexiones, comunidad, sentido de pertenencia, identidad común, etcétera; o la consolidación de marcos jurídicos sólidos para la colaboración público-comunitaria, como el programa de Patrimonio Ciudadano para la cesión y gestión de equipamientos y servicios públicos por parte de comunidades locales.

Estos son algunos de los ejemplos para hacer frente a los aprendizajes que la Covid19 nos ha dejado: la importancia de las tramas comunitarias en las situaciones de emergencia y cómo estas se refuerzan desde las infraestructuras sociales. Unas infraestructuras sociales que son, a su vez, un buen marco de colaboración entre las administraciones públicas y lo comunitario, que permiten una mejor adaptación de los recursos y servicios, e ir más allá de acciones de coyuntura creando relaciones duraderas de coproducción público-social.


Documentos de trabajo

TítuloDescripciónTipo documentoAutorasFechaPDFPag.
Resumen de la investigación de la Fundación La Hidra

Analizaremos la vertiente social de la colaboración en torno a cinco marcos: economía social y solidaria, tejidos vecinales, tercer sector, activismo digital y comunidad maker.

Resumen de investigación2021/12/14

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Investigación sobre el caso Alimenta

Iniciativa que tiene como finalidad construir un marco de colaboración público-social que aglutine las distintas acciones y recursos en relación a los servicios de alimentación social existentes en la ciudad de Barcelona.

Documento de trabajo2021/12/14

14
Investigación sobre el caso Decidim.Barcelona

Es la plataforma digital de participación del Ayuntamiento de Barcelona. Está desarrollada en código libre y cuenta con una gobernanza público-comunitaria que aglutina instituciones, agentes sociales, profesionales y ciudadanía. Actualmente, ha superado los 100.000 usuarios y usuarias.

Documento de trabajo2021/12/14

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Investigación sobre el caso Coronavirus Makers

Iniciativa ciudadana que surge para impulsar la cooperación tecnológica para la fabricación de materiales de protección contra el coronavirus para centros hospitalarios, residencias y servicios sociales. La respuesta superó todas las expectativas y llegó a los 17.000 usuarios/as en todo el Estado español.

Documento de trabajo2021/12/14

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Investigación sobre el caso Red de Mujeres Cosedoras

Red que aglutina a grupos informales de costura de mujeres (principalmente migrantes) que compartían un mismo objetivo: la voluntad de ocuparse a través de la costura. Es una iniciativa comunitaria de apoyo mutuo, autoempleo y activismo, que quiere convertirse en actividad económica bajo el paraguas de la Economía Social y Solidaria. La Red de Mujeres Cosedoras ha desarrollado una gran tarea solidaria cosiendo mascarillas para personas y profesionales públicos que no podían acceder a ellas.

Documento de trabajo2021/12/14

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Investigación sobre el caso Casales Comunitarios

Política pública que busca fortalecer las redes de solidaridad, dotándolas de recursos y apoyo técnico a través de los equipamientos de proximidad de la ciudad.

Documento de trabajo2021/12/14

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